¿Por qué hay tantas cosas importantes que nunca me dijeron (cuando el estado me formaba)?Una de ellas es que el cerebro humano tiene una gran plasticidad. Esto es lógico y puede verse en el día a día, pero hay que caer en la cuenta y es bueno, muy bueno darse cuenta. Porque es una cuerda a la que agarrarse en momentos en los que todo se ve negro. Resulta que por mucha falta de base afectiva, o por mucha dependencia en algún momento de tu vida a alguna sustancia o situación o por cualquier “pozo” genérico en el que nos podamos encontrar, es posible reconducir la situación gracias a que las estructuras neuronales que se van formando no son rígidas, sino que gozan de una enorme plasticidad.Estoy seguro de que en ocasiones las mismas personas que necesitan ayuda o apoyo psicológico para poder reconducir en un momento de su desarrollo vital, podrían realizar una terapia propia si tuvieran los conocimientos adecuados. Estos conocimientos deberían por tanto enseñarse en los colegios e institutos. No hablo de cambios radicales ni de que la solución a todos los problemas psicológicos sea esta, pero ante la creciente demanda que se está produciendo y seguirá produciéndose de psicólogos y psiquiatras y en general, personas expertas en elegir caminos que nos lleven a estar en una posición cómoda, ya es inviable que cada persona con carencias tenga a otra persona al lado que le ayude. Anticiparnos sería el empezar a dotar a las nuevas generaciones con los conocimientos sobre inteligencia emocional que van a ser imprescindibles en el caminar por nuestra sociedad.Si a nosotros se nos hace difícil, si estamos viendo los problemas crecientes en los nuevos adolescentes, ¿Cómo se adaptarán nuestros hijos a esta sociedad?
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Aprendí las cosas al segundo día
Tuesday, April 1st, 2008La última montaña
Tuesday, April 1st, 200827 de Marzo de 2008
No es casualidad que los castillos medievales estén construidos en la cima de las montañas. Desde allí se tiene una visión mucho más estratégica del campo de batalla.Las personas conforme vamos avanzando en nuestra evolución también sufrimos una serie de cambios en cuanto a la forma que tenemos de ver la realidad.Un cambio importante es el momento en el que nos emancipamos. Si pensamos en un pajarillo, el cambio más importante de su vida, o uno de los más importantes, es sin lugar a dudas el momento en el que deja el nido de sus padres y se pone a volar sólo. Ya nada será lo mismo.Todas las cosas que antes se hacían “solas” ahora está en tu mano el que se hagan o no se hagan. Un paso más en la maduración y al fin y al cabo. Pero tenemos una parte positiva, muy positiva incluso fundamental e imprescindible para terminar de realizar la persona que somos. Y es el poder elegir el camino que vamos a andar. Ahora eres tú, tú que estas en la posición que hayas querido adoptar para con la sociedad. Y camina. Hay caminos infinitos. Elige el tuyo. Es tu esfuerzo, dirígelo hacia donde quieras sin olvidar que todo se apoya en lo anterior.
“Pensar para elegir”
Thursday, March 13th, 2008Retomando la referencia sobre el pensar que explícitamente se encuentra en la introducción, me gustaría profundizar en este aspecto.No todo el mundo piensa. Esta afirmación podría parecer tremendista e incluso caótica. Pero no todo el mundo piensa, al menos el tiempo que bajo mi punto de vista debería dedicar a pensar. Y es que pensar es difícil, es complicado porque los caminos son infinitos. Sino sabes pensar y piensas mucho te puedes perder en un camino oscuro que parece que no tiene fin. No es otra cosa que una espiral negativa de pensamiento (Véase Csikszentmihalyi). Sería importante y algo que se debe enseñar en las escuelas desde pequeños el aprender a pensar de una manera siempre lo más positiva posible, pero pensar al fin y al cabo. La tendencia a la que nos lleva la sociedad es a ir lo más rápido posible. A no parar ni un solo segundo. ¿Para qué? ¿Para no poder pensar? No creo que ese sea el objetivo, sino más bien un daño colateral. Aunque aquí podríamos abrir un debate. Encontramos pues algunos males. Termina la niñez en donde, si todo ha ido bien, todo te lo han dado hecho. Llega la adolescencia y te dejas llevar. ¿Hasta cuando? Hasta que un día te paras a pensar.Puede que no lo hagas, te puedes montar en tu vagón de los que pasan e ir a donde te lleven. Al fin y al cabo es la tendencia que hemos tenido toda la vida, y es una manera “fácil” de vivir. El problema sería despertar un día y no encontrarte cómodo con lo que tienes. Con lo que tu esfuerzo te ha dado. Todo en esta vida se consigue a través de un esfuerzo. Dirigir ese esfuerzo es importante. Marcarle el camino, que no se vaya por el camino fácil o SI, pero que sea la razón la que lo guíe. Sería algo parecido al carro de Platón, y es que venimos de él. Estoy convencido de que si todo el mundo tuviera la capacidad de razonar hasta poder elegir justo en el momento en el que tienes que hacerlo porque la sociedad lo exige así o porque te lo pide el cuerpo, no habría gente con una pareja que no encaja con su personalidad, ni abogados con madera de de fontaneros, ni carpinteros con alma y capacidades de un gran economista. La importancia de pensar no se puede perder, y no se debería esconder detrás de la excusa de una mala base educacional o afectiva. Si no existe esta base, arreglémosla. En esta sociedad cada vez más alejada de nuestros antepasados y que ha crecido más rápido que la evolución de nuestra mente, es importante y cada vez lo será más el papel de la persona que tiene el saber de la correcta cimentación de nuestra base afectiva. Para poder crear individuos estables, con inquietudes y objetivos.