¿Por qué hay tantas cosas importantes que nunca me dijeron (cuando el estado me formaba)?Una de ellas es que el cerebro humano tiene una gran plasticidad. Esto es lógico y puede verse en el día a día, pero hay que caer en la cuenta y es bueno, muy bueno darse cuenta. Porque es una cuerda a la que agarrarse en momentos en los que todo se ve negro. Resulta que por mucha falta de base afectiva, o por mucha dependencia en algún momento de tu vida a alguna sustancia o situación o por cualquier “pozo” genérico en el que nos podamos encontrar, es posible reconducir la situación gracias a que las estructuras neuronales que se van formando no son rígidas, sino que gozan de una enorme plasticidad.Estoy seguro de que en ocasiones las mismas personas que necesitan ayuda o apoyo psicológico para poder reconducir en un momento de su desarrollo vital, podrían realizar una terapia propia si tuvieran los conocimientos adecuados. Estos conocimientos deberían por tanto enseñarse en los colegios e institutos. No hablo de cambios radicales ni de que la solución a todos los problemas psicológicos sea esta, pero ante la creciente demanda que se está produciendo y seguirá produciéndose de psicólogos y psiquiatras y en general, personas expertas en elegir caminos que nos lleven a estar en una posición cómoda, ya es inviable que cada persona con carencias tenga a otra persona al lado que le ayude. Anticiparnos sería el empezar a dotar a las nuevas generaciones con los conocimientos sobre inteligencia emocional que van a ser imprescindibles en el caminar por nuestra sociedad.Si a nosotros se nos hace difícil, si estamos viendo los problemas crecientes en los nuevos adolescentes, ¿Cómo se adaptarán nuestros hijos a esta sociedad?