Retomando la referencia sobre el pensar que explícitamente se encuentra en la introducción, me gustaría profundizar en este aspecto.No todo el mundo piensa. Esta afirmación podría parecer tremendista e incluso caótica. Pero no todo el mundo piensa, al menos el tiempo que bajo mi punto de vista debería dedicar a pensar. Y es que pensar es difícil, es complicado porque los caminos son infinitos. Sino sabes pensar y piensas mucho te puedes perder en un camino oscuro que parece que no tiene fin. No es otra cosa que una espiral negativa de pensamiento (Véase Csikszentmihalyi). Sería importante y algo que se debe enseñar en las escuelas desde pequeños el aprender a pensar de una manera siempre lo más positiva posible, pero pensar al fin y al cabo. La tendencia a la que nos lleva la sociedad es a ir lo más rápido posible. A no parar ni un solo segundo. ¿Para qué? ¿Para no poder pensar? No creo que ese sea el objetivo, sino más bien un daño colateral. Aunque aquí podríamos abrir un debate. Encontramos pues algunos males. Termina la niñez en donde, si todo ha ido bien, todo te lo han dado hecho. Llega la adolescencia y te dejas llevar. ¿Hasta cuando? Hasta que un día te paras a pensar.Puede que no lo hagas, te puedes montar en tu vagón de los que pasan e ir a donde te lleven. Al fin y al cabo es la tendencia que hemos tenido toda la vida, y es una manera “fácil” de vivir. El problema sería despertar un día y no encontrarte cómodo con lo que tienes. Con lo que tu esfuerzo te ha dado. Todo en esta vida se consigue a través de un esfuerzo. Dirigir ese esfuerzo es importante. Marcarle el camino, que no se vaya por el camino fácil o SI, pero que sea la razón la que lo guíe. Sería algo parecido al carro de Platón, y es que venimos de él. Estoy convencido de que si todo el mundo tuviera la capacidad de razonar hasta poder elegir justo en el momento en el que tienes que hacerlo porque la sociedad lo exige así o porque te lo pide el cuerpo, no habría gente con una pareja que no encaja con su personalidad, ni abogados con madera de de fontaneros, ni carpinteros con alma y capacidades de un gran economista. La importancia de pensar no se puede perder, y no se debería esconder detrás de la excusa de una mala base educacional o afectiva. Si no existe esta base, arreglémosla. En esta sociedad cada vez más alejada de nuestros antepasados y que ha crecido más rápido que la evolución de nuestra mente, es importante y cada vez lo será más el papel de la persona que tiene el saber de la correcta cimentación de nuestra base afectiva. Para poder crear individuos estables, con inquietudes y objetivos.
En mi opinion, no hay tiempo material para pensar, ni siquiera lo habrá. Esta vida nos esta llevando al caos de la exigencia fisica y no a la mental. No hay tiempo ni siquiera para pensar si se esta bien, si uno es feliz, si uno esta orgulloso o simplemente pensar si la vida que lleva es la que siempre se ha propuesto o simplemente es la tiene.
La vida anterior, me refiero a unos años atras, los 60-70 en mi opinion eramos aproximadamente una vida cortada por un patron patron que pocas personas se saltaban. Ahora es un caos, juventudes mentalmente no preparados para una vida sin estar debajo de la falda de su “mama” ya sea por inmadurez o por culpa de dejar hacer lo que quiera el chico/a.
Estudiantes que no saben hacer la “O” con un canuto, que no saben ni quien es Napoleon y que Felipe II simplemente les suena de algo.
El pensar…. dentro de unos años, ya sean 40 o 50 nos arrepentiremos de no PENSAR.